martes, 9 de julio de 2019
domingo, 7 de julio de 2019
LA PERSISTENCIA DEL SER NACIONAL
LA PERSISTENCIA DEL SER NACIONAL
Sentimos el
deber inefable de la esperanza, cuando repensamos y predicamos una estrategia
integral de soberanía, independencia y justicia. Una decisión estimulante de
alternativas maduras y propias, ante la enajenación, la dependencia y la
marginalidad.
Un rechazo de
las presiones colonialistas, que no atraen inversión sino usura, mientras
destruyen fuentes de trabajo y creación tecnológica. Una respuesta liberadora
que impulsa la vida hasta el último esfuerzo, aportando a la nueva generación
cierta etapa real de experiencia, considerada un componente para actualizarse
de cara al porvenir.
La emulación
posible de la lucha de los próceres, conocidos y anónimos, forjadores del
“nosotros” de la primera comunidad organizada y libre. Y una revisión de los
falsos modelos de honestidad y eficacia que, por su conducta venal, perdieron
definitivamente credibilidad y revelaron sus carencias. Aquéllos que pasaron
sin ética pública, ni responsabilidad gubernativa, ni lealtad a los genuinos intereses
argentinos.
Sabemos que el
drama de la historia se repite como farsa; y el engaño reiterado tantas veces impide el consenso de “una patria de
hermanos”.La provocación sirve a la reacción, obstruyendo una posición equilibrada,
por el descontrol político de la seguridad democrática, y la inermidad culposa
de las fronteras para reforzar la represión interna.
La solución
empieza entonces en la cuestión primordial del “ser o no ser”, desterrando la
argucia ideológica, la simulación mediática y el interés mezquino. Un nuevo
rumbo del país es necesario para cumplir la promesa auroral del “Día de la Independencia”.
Homenaje sincero
de una voluntad persistente, en el ideario sagrado de su esencia nacional.
Buenos Aires, 9 de julio de 2019.
EL LEGADO IRRENUNCIABLE DE PERÓN
EL LEGADO IRRENUNCIABLE DE PERÓN
Perón ha sido
el gran constructor de poder comunitario, nunca al servicio de los grupos
dominantes, con una creación orgánica capaz de ganar en las calles y en las
urnas; y resurgir de deserciones, emboscadas y extorsiones.
La guía de su
actos no fué la prepotencia del “mando”, sino la persuasión de una voluntad
constante; y el ejercicio perfectible de su singular método teórico y práctico
de disponer y concretar el liderazgo.
Supo
equilibrar como nadie virtudes de
humanismo y astucia, pacificación y épica, idealismo y realismo, autoridad coherente
y asimilación del espontaneísmo de las bases.
Verticalidad
para inhibir el caciquismo fragmentario; pero moderado por la prudencia de sugerir
procedimientos eficaces y no rémoras feudales.
Respeto a las
idiosincrasias locales, pero encauzando la integración federal en una misma
visión geopolítica y territorial.
Creencia sin
clericalismo, militancia sin militarismo, exaltación del trabajo fecundo, sin máscaras
laboristas ni extremos colectivistas.
Esfuerzo por
avanzar de la politización superficial a una progresiva cultura política, sostenida
en la difícil prueba del espacio y el tiempo.
Empeño en
convertir al enemigo en rival, y al rival en amigo, preservando la matriz
reivindicatoria de la Unión Nacional;
causa noble por la cual volvió para morir en su tierra, sin resentimientos ni
agresiones.
Su legado
memorable alienta un fuerte compromiso ciudadano, de trascendencia histórica:
actualizarnos y desarrollarnos sin traicionar valores ni principios
fundamentales.
Condición
necesaria para merecer la pasión de renacer y el orgullo de retonar; siempre
presentes, en la línea irrevocable de la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria.
Buenos
Aires, 1 de julio de 2019.
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